Caricatura de Sonia Castedo en mitad del ruedo

Sonia Castedo imputada.

Sonia Castedo se recuesta, para eso es la alcaldesa de Alicante /Foto:

No hay una ciudad que pueda alardear de tener una alcaldesa tan honesta como ella, seleccionó las palabras, no fueran a acusarla de pavonearse al calorcito de aquella entrevista complaciente. Meditó seriamente, que luego los periodistas son unos carroñeros. Pero Sonia, la Castedo, es espontánea, mediterránea, cangrejera, ¿sabes nene?; vamos, que no le chulea nadie, y si no recuerda las garras de buitre que improvisó con Alperi cuando se acercaron los fotógrafos de prensa.
Lo cierto es que en sus facciones hay algo de rapaz. Echa los hombros hacia adelante y, aun cuando se ríe, parece que está a punto de soltar un picotazo. No hay más que fijarse en el último pleno. La oposición pide su renuncia. Castedo se afila, estira las cejas y se le carcajean los pómulos; pero aprieta los labios, se reprime a lo grande para que se note el disimulo, eso, eso, que todo el mundo vea que no se está descojonando porque todavía guarda algo de respeto por las formas institucionales. Los concejales recuerdan la doble imputación y ella que sí, que sí, asiente, y se le divierten las bolsas de los ojos, y digo yo, a todo esto, que cada vez las tiene más temblonas. Quizás sea una pista para el juez instructor, ¿no hubo un tío de bigote al que le encontraron unas bolsas de basura en su casa? No lo digo por decir, a uno se le pone cara de lo que le preocupa (mira la expresión de sobre cerrado que tiene Bárcenas últimamente).
El caso es que toma la palabra, Manolete, Manolete… Acusa una ronquera que pretendía ser reflejo de campechanía y, sin embargo, con el tiempo es más una flema de poder, una flema autosuficiente, una flema con convicción igual que la de Rita Barberá. La Castedo no es de las que intenta escupir el moco por la mañana, es más de restregarse la cara con la toalla sin arrepentimientos.

Cuida el vestuario, es abierta, ¿qué me dices?, es tan moderna que besó en la boca a una entrevistadora transexual; el siglo lo exige. No obstante, por sus arterias viaja la sangre de una señorona de cortijo, y algunas señas, como su forma de terciar la nariz desafiante, revelan un instinto de mandar chasqueando la lengua o rascándose aquí y allá. Sonia dirige, Sonia ordena porque sabe mejor que nadie cómo se tienen que hacer las cosas. Fíjate cómo será que apenas me deja escribir este artículo y aparta mis manos y teclea. Tú a mí de qué, no sabes lo que hablas, chaval, si a mí me gritan guapa por la calle, las madres , las niñas, la gente me quiere, me empujan a que funde otro partido… Oiga señora… Y, calla, y me premiaron por promocionar las hogueras y me visto para las fiestas, ¿sabes nene?

Ay, Manolete, si tú supieras…

INF.: 4 de octubre a las 18.00.
Partirá de la Plaza de Toros de Alicante una marcha para pedir la dimisión de Castedo.

Convocatoria #CastedoDimisión

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