La policía puede pedirte la documentación por tener orejas

Rajoy visita Alicante. El hombre con pelo de trapo, el hombre de palabra escupidora y mal vocalizada, ese señor titubeante congrega una seguridad sin fin. Claro, dirás, para compensar. Es lo habitual: decenas de agentes habituales, cortes de calles habituales, prismáticos habituales en la azotea del Auditorio de la Diputación de Alicante.

Rompen la calle, nos encajonan en rediles para preservar la normalidad. La expresión ‘habitual’ carece de interés y es fácil olvidarse de mirar debajo. Cada acera de la Avenida de Alcoy parece un cable del tendido eléctrico: están llenas de cuervos. Que nadie entienda mal, la metáfora aviaria es por el color oscuro del uniforme, no por la habilidad de estos pájaros para beberse el jugo de los ojos.

Auditorio de la Diputación de Alicante

La policía ha requisado el equipo de megafonía a un miembro de Podemos/ Foto: Manjar de hormiga

Camino por la acera de enfrente del auditorio. Ahí está el vallado. Busco un lugar en que apoyarme. Mi objetivo no es captar el polémico apretón de manos entre el Presidente y Sonia Castedo. Eso me importa poco. Yo quiero escuchar a los presentes, ver sus reacciones ante la llegada del poder sacrosanto del Estado, saber si están allí por admiración, por rechazo o por la curiosidad provinciana de sentirse enclavado en el devenir del país. Voy para registrar gestos, tonos de voz como el de la señora que se asoma a la puerta de una cafetería, se frota las manos y saluda a una amiga: “Chica, chica y ayer vi a Felipe”.

No llevo ni cinco minutos intentando captar alguna fotografía. Mi cámara compacta siente su virilidad destrozada ante el tremendo objetivo telescópico de un fotógrafo que está a mi lado. No llevo ni cinco minutos cuando veo cómo un policía revisa el contenido de la bolsa de deporte de un vecino. Extrae un megáfono y le comunica que lo tiene que requisar. El guardia coloca la bolsa entre la pared y sus botas.

El hombre -que resulta ser Jesús Naranjo, un portavoz de Podemos de Alicante-, intenta mantener la cara limpia y tranquila, pero la frustración oscurece a la altura de sus sienes. Una mano en un bolsillo, un paraguas en la otra. En la valla los presentes miran de reojo, no aguantan mucho tiempo, pronto devuelven las pupilas al frente, niegan cautelosamente con la cabeza y susurran: “Ley mordaza”, “vergüenza”, “dictadura”.

No quiero hablar de política y no lo haré. Me acerco a tomar algunas fotos (el agente me saluda, supongo que me advierte de que se ha dado cuenta. Le devuelvo el saludo). Voy a hablar de humanidad, eso sí. Me apoyo en una pared cercana para intentar oír qué le dice un hombre a otro que acaba de inutilizarlo como ser humano con derechos. No consigo comprender. De repente, el de uniforme se vuelve hacia a mí: “Caballero, le interesa mucho a usted nuestra conversación”. No muta su postura. No sé qué les dará más seguridad si la pistola o ese lenguaje burocrático y aséptico, preñado de gerundios y reflexivos en el que se refugian. “¿Por qué lo dice?”, pregunto. “Hombre, es que está usted realizando fotografías y ahora se acerca a pegar la oreja”. “¿Y no puedo hacer fotos ni apoyarme en la pared?”. Me mira y separa las manos de la hebilla de su cinturón (menos mal, pensaba que se convertiría en mármol): “Déjeme su DNI”.

No lo llevo encima, le doy el carnet de conducir. Abre una libreta pequeña de hojas movedizas, me recuerda a las que compra mi madre en el todo a cien para hacer la lista de la compra. En una cuartilla impoluta anota mis datos. “Así”, añade, “si hace mal uso de las fotografías sabemos quién tiene que responder por ellas. Usted puede hacer fotos, pero no un mal uso de ellas”. Da un par de vueltas a la cartulina, me mira la cara, me quito las gafas de sol para facilitarle la tarea. Termina de apuntar, pero algo no le convence: “Aquí no pone dónde vive usted”. Me devuelve el carnet. Me voy. Él sigue resguardando la bolsa de deporte. En pocos minutos llegará en su coche oficial el dueño de la mordaza.

casillafacebook

Anuncios

3 Respuestas a “La policía puede pedirte la documentación por tener orejas

  1. Pingback: La policía puede pedirte la documentación por tener orejas (Crónica)·

  2. Pingback: Busca las crónicas e historias de tu barrio | Manjar de hormiga·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s